Caverna el Sauce

Al ingresar a esta caverna (descubierta accidentalmente en los años 60, cavando una cantera de carbonato de calcio) el guía entrega un overol naranja, guantes y casco con luz; y así, personificados como mineros, uno se adentra para conocer sólo una parte de los 1000 metros descubiertos. Un recorrido segmentado por escaleras de madera y pasadizos angostos que hacen que el paseo se convierta en una verdadera aventura.

El primer descanso se hace ni bien los turistas ingresan a la caverna, y el objetivo del mismo es lograr la adaptación a la total oscuridad reinante, la cual solo es alivianada un poco por las débiles ráfagas de las linternas de los cascos, que van permitiendo descubrir el velo de cada misteriosa galería y formación rocosa, de manera fantasmagórica.

Por momentos el paisaje rocoso se torna de colores rojizos y uno cree estar en el planeta Marte; en otros escenarios uno imagina recorrer el interior de un gigante ya que el guía te hace visualizar lo que se asemeja a un tímpano y una glotis de gran tamaño, mientras que en otros espacios uno cree estar en el fondo del mar porque las pulposas piedras blancas parecen corales o esponjas marítimas petrificadas.

En la siguiente sala la naturaleza te sorprende con un gran ojo de una cerradura, como si esa perfecta forma convirtiera a la caverna en un gran tesoro espeleológico y el visitante fuera la llave que en la excursión abre esa “caja de Pandora” fosilizada en el tiempo. Luego nos topamos con una gran bóveda de perfectas y pulidas formas redondeadas, semejante a un templo rocoso.

El último deslumbramiento se produce en la sala de las fluorescencias, donde apagan las linternas y el paseante se siente tragado por la gran oscuridad reinante; allí el destello de un potente flash activado por el guía permite apreciar cómo los cristales retienen parte de la luz en un tenue color verde, como si las piedras fueran pequeñas luciérnagas coordinadamente encendidas.

Finalmente, el recorrido de lo que fuera en el pasado el cauce de un río, concluye atravesando una diaclasa (o fractura gigante en la roca) que permite salir del lugar como si el excursionista fuese parido por la madre tierra. Realmente uno siente que quiere más que un recorrido de una hora y busca agendar el próximo tour que es el de dos horas y media. Estas son las dos opciones turísticas, por lo menos hasta que sea descubierto el lago subterráneo que los espeleólogos y guías aseguran que toda caverna encierra.

Datos técnicos: la caverna El Sauce es de carbonato de calcio (las hay también de sal, yeso, hielo, etc) y se formó por la acción del agua de la lluvia, que penetra por las fisuras de las rocas, disolviéndolas muy lentamente, creando así espacios subterráneos

Tiene una temperatura estable que oscila entre 13º y 14º, con una humedad que alcanza el 96%, es la caverna más larga de la provincia de Córdoba, tiene alrededor de 1000 metros. La sima (punto más profundo) se encuentra a 26 metros desde la boca del ingreso.

La altura del techo por momentos alcanza los 8 metros, y algunas partes es muy bajo.